Pruebas de COVID-19 no ofrecen panorama de crisis en asilos

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Un programa expédito para hacer pruebas de COVID-19 a residentes y trabajadores de asilos en Florida dio a los funcionarios estatales más claridad sobre la crisis causada por el virus en estos centros: 1.500 fallecidos y miles de infectados.

Durante dos meses, el estado pasó de haber realizado pruebas en pocos hogares de ancianos a cubrir 2.215 instalaciones. Otros mil hogares informaron que realizaron pruebas a residentes y personal, según un análisis de El Nuevo Herald.

En Florida no se hicieron las pruebas en todas las instalaciones, pero aún así, las autoridades de salud avanzaron de manera importante hacia el objetivo de hacer pruebas exhaustivas.

El Departamento de Salud dijo que 142.000 residentes y personal fueron sometidos a las pruebas por el Departamento de Salud estatal y de la Guardia Nacional.

El Secretario de Salubridad de FloridaScott Rivkees, dijo la semana pasada que estaba estudiando la posibilidad de exigir pruebas de seguimiento cada dos semanas.

Florida no ha publicado estadísticas acumulativas desde que inició la pandemia, sin embargo, según los registros estatales que son actualizados diariamente, en Florida hay actualmente 1.614 residentes de instalaciones de cuidados a largo plazo que han dado positivo por coronavirus y otros 2.584 han sido trasladados. Un total de 2.448 empleados han dado positivo.

La tardanza en los resultados de las pruebas es un gran obstáculo para tener una idea clara de la situación. Los Centros de Prevención y Control de Enfermedades emitieron el fin de semana pasado nuevos parámetros que indican que las pruebas “deben apuntar a tiempos de respuesta rápidos con el fin de facilitar intervenciones efectivas”.

La decisión de ordenar pruebas universales parece una marcha atrás de la decisión del gobernador Ron DeSantis el 13 de mayo de rechazar una sugerencia del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca y su coordinadora, la doctora Deborah Birx, quien le recomendó a los gobernadores que todos los residentes y personal de centros de atención a largo plazo fuesen testeados inmediatamente.

Para ese entonces, la respuesta de DeSantis para no acatar la medida fue que el estado no tenía los recursos para llevar a cabo el mismo nivel de pruebas que se hacían en otros estados. Dijo que estaba permitiendo que los funcionarios estatales distribuyeran las pruebas a los asilos que querían hacerlas por su cuenta y alentó a otras instalaciones a enviar trabajadores.

Una semana más tarde, Rivkees exigió que cualquier centro de atención a largo plazo que no hubiese realizado pruebas desde el 11 de abril se sometieran a pruebas realizadas y financiadas por parte del estado.

La idea era establecer una base para pruebas a futuro para monitorear y aislar el virus en centros de cuidados a largo plazo, de donde han salido 15% de todos los casos positivos en el estado y más del 50% de las muertes.

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Para aumentar las pruebas, el Departamento de Salud de Florida envió kits de pruebas a asilos, que respondieron en una encuesta estatal que tenían la capacidad de hacer pruebas por su cuenta. Para centros que no supieran hacer las pruebas, el departamento coordinó con las autoridades locales de saludGuardia Nacional para administrarlas y enviarlas a los laboratorios.

Redacción de Al Día en Miami y fuente: El Nuevo Herald

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